Cuando en junio de 2011 la Cámara Agraria puso en marcha la iniciativa del Día de Mercado “Madrid cultiva y produce”, quiso llamar la atención sobre una cuestión que ahora, más que nunca, está de plena actualidad: la necesidad de crear canales directos de comercialización, o al menos cortos, como vía para mejorar los precios que los agricultores y ganaderos perciben por sus productos.
El Día de Mercado de la Cámara Agraria responde a esa idea de que el contacto directo entre productores y consumidores favorece a ambos, y contribuye al sostenimiento de la agricultura y la ganadería madrileña. Por eso es tan importante acudir con el carrito, el primer sábado de cada mes, a hacer la compra en el recinto de la Casa de Campo. La próxima ocasión, el sábado 7 de marzo. Y no solo ir, sino también contarlo, porque el boca a boca es la campaña publicitaria más objetiva, más barata y la que mejor funciona.
En la próxima edición se prestará especial atención a uno de los productos más humildes del campo madrileño: las legumbres, que, por cierto, juegan un papel fundamental en la producción sostenible de alimentos.
El cultivo de legumbres beneficia al suelo, ya que contribuye a fijar y transformar el nitrógeno atmosférico en modo asimilable por las plantas. Además, desde el punto de vista nutricional, tienen un alto contenido en proteína, fibra y hierro, un bajo contenido en grasa y azúcares, gran poder saciante, capacidad antioxidante y contribuyen a reducir el colesterol.
Llevamos comiendo legumbres más de doce mil años -desde que la humanidad se hizo sedentaria y descubrió la agricultura- y a pesar de eso actualmente son unas desconocidas, precisamente porque a causa de su humilde condición y del acelerado modo de vida que llevamos, las hemos relegado a un segundo plano en nuestra cocina.
Sin embargo, es más que evidente que las legumbres volverán a reinar. Su enorme diversidad –más de diez mil especies– las permite crecer en cualquier hábitat del planeta: en las zonas más tropicales y en las más gélidas, en terrenos áridos y debajo del agua, en las cordilleras más altas y en valles que están por debajo del nivel del mar. Y esa adaptabilidad al medio, si pensamos en la necesidad de alimentar a miles de millones de personas, es toda una ventaja.
Desde el punto de vista culinario -y por tanto sensorial- no hay nada tan evocador como un plato de cuchara, hondo y humeante. Si pensamos con nostalgia en la cocina de la abuela, de la madre, e incluso en la del comedor escolar, seguro que se nos viene a la cabeza un plato de judías, de lentejas o de garbanzos.
Y como es tiempo de legumbres, se podrán encontrar en el Día de Mercado las variedades que se cultivan en Madrid, garbanzo, lenteja y alubia, de producción limitada y extraordinaria calidad. Las llevarán Godín y Juan Félix, ambos de Daganzo, Finca Casa de Oficios, de Torremocha de Jarama y los horticultores de Chinchón. En el puesto de tapas se podrán probar, porque se preparará para el aperitivo garbanzos con callos y alubias guisadas.
Y, como siempre, habrá también una amplia oferta de otros productos madrileños: aceites, vinos, quesos, carnes de cordero, ternera y buey…, sin faltar una gran variedad de verduras y hortalizas de invierno de nuestras huertas de aquí al lado. Para hacer una compra completa, de calidad, saludable y directa del productor al consumidor.
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