Cubrimos cada melocotón a mano, uno a uno con una bolsa protectora de papel que consigue aislar el fruto de agentes externos en sus dos últimos meses de maduración.
Esto es una de las principales razones por las que nuestro color no es como el de cualquier otro melocotón. Somos amarillo crema, ya que el sol no alcanza directamente la piel del fruto. Ese tono es el característico de nuestra variedad, el “Amarillo Tardío”. Y sí, lo de tardío es porque llegamos más tarde que los otros. Nuestra temporada de cosecha es de septiembre a octubre.
Y todo esto lo sacamos así, sin tapujos, a relucir porque de verdad creemos en lo que hacemos. Creemos en que podemos ser el mejor melocotón del mundo. Y ojalá, de verdad, ojalá hubiera una forma de hacer visible con palabras el sabor de nuestros melocotones. Solo podemos decir que rebasa una dulzura de 12 grados Brix en cada mordisco y que quizá por esto (y por todo lo demás) hemos obtenido el sello de Calidad Diferenciada Europea (Denominación de Origen Protegida Melocotón de Calanda).
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