Por Roberto Quiñones
Al tratarse de un mercado tan competitivo, en lo que a marcas y a variedad de producto se refiere, encontramos unas presentaciones muy pulidas y trabajadas desde los departamentos de marketing de las multinacionales. Danone, Nestlé, y casi todas las marcas blancas compiten con estilos de imagen muy similares por seducir a un consumidor receloso que no tiene demasiadas preferencias a la hora de comprar una u otra marca de este commodity. En este escenario lo que más destaca es la propuesta de valor añadido y el enfoque hacia la calidad del producto y de las materias primas. Es ahí donde nace la auténtica oportunidad de utilizar el diseño como herramienta estratégica que ayude a reforzar valores de marca. La irrupción de marcas menos conocidas y de las marcas blancas se impuso hace años en los lineales y supuso un revulsivo para las enseñas más tradicionales.
Como hago habitualmente, he rescatado algunos ejemplos, que por diferentes motivos que explico más adelante me parecen ilustrativos de cómo capitalizar el packaging como vehículo conductor de las diferentes propuestas de valor. ¡Allá vamos!
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