Recorrer en bicicleta los 30.000 metros cuadrados de los jardines que rodean el centro termal, visitar la plantación de yerbal con sus plantas aromáticas naturales o dejarse llevar por los tratamientos que ofrece el balneario como las envolturas de chocolate, los masajes de bambú o baños de leche en polvo, son algunas de las opciones con las que aprovechar al 100% la escapada de otoño.
Para aderezar todo ello está a disposición del termalista que se acerque hasta el Raposo su restaurante Matanegra. Un espacio en el que predomina la despensa extremeña y en el que se puede dar un capricho al paladar con platos como el buñuelo de pulpo con causa extremeña, el salmorejo Matanegra, los tallarines de sepia con tartar de langostinos, el rabo de retino con carabineros o el lomo de lubina en parrilla. Estos platos son solo unos pocos de la extensa carta que ofrece el restaurante que está ubicado en el interior del Balneario El Raposo. Unido al centro termal está también el hotel, un establecimiento certificado con la Q de calidad y la ISO 14001 perfecto para alojarse en esos días de desconexión.
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