VINO Y ESTRELLAS: Cuando el enoturismo se une al astroturismo

Viñedo iluminado por estrellas en una noche despejada
Disfruta de una experiencia única de enoturismo y astroturismo.

Somos polvo de estrellas reflexionando sobre estrellas. Carl Sagan sintetizó en una poética frase lo que hacemos los humanos cuando pensamos en nuestra relación con el Universo, cuando estudiamos e investigamos sobre él. Los átomos de todo lo que existe son parte de los desechos de antiguas estrellas ya desaparecidas pero que generaron compuestos y elementos (como el carbono y el oxígeno, fundamentales para la vida en nuestro planeta) que, a lo largo de millones y millones de años, han dado lugar a lo que hoy vemos. Esa relación con el Universo tiene hoy un lado cultural, de ocio, representada por el astroturismo, una estupenda forma de conocer los avances y descubrimientos científicos relacionados con el cosmos y de acercarnos a aspectos que una vez supusimos pero que ya la mayor parte ignora… aunque hay quien sí ha mantenido ese saber y ese conocimiento: los agricultores. (En la imagen, vista nocturna del viñedo de Las Moradas de San Martín).  

Texto: Óscar Checa. Fotos: Iniciativas citadas

Vista nocturna del Catacielos en Casa Moliniás con estrellas brillantes
El Catacielos de Casa Moliniás

Puede ser que su sapiencia sea más fruto de la observación ancestral que de la inferencia científica, pero el caso es que durante años ha sido acertada. La influencia de los astros en la viticultura (y, por extensión, en toda la agricultura) está más que demostrada. Hablamos de ciencia, claro, de astronomía, de meteorología, de biología… Y en este caso nos quedaremos con la primera, con la astronomía, que, a través del astroturismo que antes mencionábamos, constituye un complemento perfecto al enoturismo: volvemos a encontrarnos deliberada y felizmente con el cielo nocturno, además de con la tierra, con la naturaleza y con otros saberes que, también desde hace siglos, permitieron al hombre obtener un alimento que antiguamente era símbolo de divinidad: el vino. La conjunción de enoturismo y astroturismo produce experiencias tan singulares como éstas:

Casa Vinícola Moliniás. El Catacielos

Vista de personas observando el cielo desde una plataforma en un viñedo
Preparando observación con El Catacielos

La historia de Casa Vinícola Moliniás es tan asombrosa como los cielos que se ven desde el rincón perdido de la comarca oscense del Sobrarbe donde se encuentra. A los pies de la sierra Ferrera, en el valle de la Fueva, donde comienza la zona más abrupta del Alto Pirineo, está Moliniás, una finca que es el resultado de tres asentamientos antiguos: Mariñosa, El Mediano y Moliniás, antiguas masías que acabaron abandonadas pero que fueron recuperadas y convertirdas en alojamientos rurales.

Lo de la bodega vino después… aunque faltó poco para que ese otro proyecto no viera la luz, pues este lugar exige e impone sus propias condiciones; unas condiciones que Nicolás y Rebeca tuvieron que aprender, o mejor dicho, comprender. Eso solo llegó cuando comenzaron a escuchar a quienes antes vivieron aquí y al mismo entorno. Parece una fábula, pero realmente fue así. En mitad de la viña que plantaron sacando piedras enormes del suelo levantaron una plataforma de madera desde la que cuentan su historia en las visitas y que sirve, igualmente, de escenario privilegiado para algunas de las ‘Experiencias de Moliniás’. Esa plataforma es el Catacielos, el lugar donde se unen el vino, las viñas, las montañas, la buena conversación y el astroturismo.

Con el Tour estelar, un guía especializado nos ayuda a interpretar el cielo nocturno y observamos estrellas, planetas o la Vía Láctea, que aquí aparece de manera deslumbrante. También se puede optar por la experiencia Sólo para ti, en la que, como ya indica el nombre, tenemos el Catacielos sólo para nosotros y quien queramos. El silencio, los aromas de la montaña en la noche, la luz estelar, el abrumador firmamento, las cepas transformadas en misteriosas siluetas oscuras… Moliniás funciona como un laboratorio fotográfico en el que la imagen revelada y grabada en nuestra memoria es el propio laboratorio… Un encantamiento continuo…

Bodega LAUS. El cielo que llora

Atardecer en la bodega LAUS con reflejos en el agua
Atardecer desde la Bodega Laus

También en Huesca, pero a menor altitud, en la comarca de Somontano, está LAUS. El edificio minimalista, de líneas rectas y sobrias, se refleja en una extensa alberca de agua que lo rodea y lo acoge en un abrazo líquido. Sobre la lámina de agua, diferentes pasarelas permiten pasear por el estanque y acceder al interior de la bodega, pero ahora lo que nos interesa está fuera, ahí donde la vista se encuentra con una pequeña finca de olivos y, después, con viñedos que parecen perderse hasta allí al fondo, donde se recorta en sombras azules la silueta de los Pirineos.

Copa de vino en bodega Laus con atardecer de fondo

El cielo se abre y aparece dilatado en este lugar. Sería una lástima no aprovecharlo para una experiencia de astroturismo… Y eso debieron de pensar, así que cada verano se organiza un evento especial llamado LAUS & Estrellas-Las Lágrimas de San Lorenzo, aprovechando la lluvia de meteoros más popular del estío, las Perseidas. La experiencia comienza al atardecer con una recepción en el estanque, donde probaremos un vino y un aperitivo con jamón ibérico y queso del Somontano. Cuando ya el sol se haya escondido, pasaremos a recorrer la bodega, donde degustaremos dos vinos más. Por último, de nuevo en el exterior, la Agrupación Astronómica del Somontano nos guiará por el cielo nocturno de agosto mientras cruzan de un lado a otro decenas de estrellas fugaces.

Mas Llunes. En la viña con Selene

Grupo de personas disfrutando de una cata sensorial en una bodega con proyección lunar

Seguimos con los Pirineos como telón de fondo pero esta vez en el Alt Empordà catalán. Aquí, en uno de los pueblos con más tradición vitivinícola de la comarca, Garriguella, está Mas Llunes, una bodega con una historia centenaria, pues los antepasados de los actuales dueños ya trabajaban la tierra en este lugar en 1331. El nombre del celler, Llunes, es el que tenía originalmente la finca donde crecen las viñas antiguas, pero también hace referencia a los ciclos lunares y la tradición agrícola que se guiaba por las fases de La Luna para el cultivo y el cuidado de la viña.

Grupo de personas disfrutando de una cata de vino en bodega con proyección de luna

La conexión con La Luna se mantiene en la filosofía de la bodega, que trabaja siguiendo prácticas sostenibles y ecológicas. En su Cata Sensorial encontraremos a La Luna de una manera muy singular. La experiencia comienza en la viña, donde se explica el paisaje, las variedades con las que trabajan (esencialmente las locales como la Garnacha y la Cariñena), su manera de entender la viticultura y el modo de trabajo en ecológico. Después, en bodega, nos tienen preparada una cata única en plena sala de barricas siguiendo un montaje que mezcla música, luces e imágenes con los colores, aromas y sabores del vino, y que fue diseñado con la ayuda de una coreógrafa y un músico que escribió una pieza para cada vino. La Luna sigue siendo una musa única…

Bodegas Portia. Una estrella en Ribera

Una estrella de tres puntas… ¡o una nave espacial! El diseño arquitectónico de Portia, firmado por Norman Foster, no deja de asombrar por muchas veces que visitemos esta bodega ubicada en Gumiel de Izán, en la Ribera del Duero burgalesa. Y, de igual forma, lo hace su propuesta Portia y las estrellas, una exclusiva experiencia que une enoturismo, gastronomía y astronomía en la que, durante los meses de verano y con el apoyo de los profesionales del Centro Astronómico de Tiedra, se aprende a localizar estrellas, constelaciones y satélites. Este año, la bodega tiene una nueva propuesta: Portia y las estrellas Edición Eclipse. La cita, ya sabéis, es el 12 de agosto, el día del eclipse total de sol. Durante 104 segundos el día se transformará en noche y todo quedará envuelto en una atmósfera irreal y misteriosa. Desde el punto más alto de la bodega, elevado a catorce metros sobre el nivel del suelo, se podrá seguir cada fase del eclipse. Después será el momento de disfrutar de una selección de vinos de Bodegas Portia y de un cóctel gastronómico elaborado con productos de cercanía mezclados con algún sabor exótico e innovador. La experiencia se cerrará con música en directo mientras, en el cielo, continúa el espectáculo nocturno con la lluvia de estrellas de las Perseidas.

Las Moradas de San Martín. Cata bajo las estrellas

Grupo de personas observando a través de un telescopio en un viñedo

El camino se adentra por un inmenso pinar en la Sierra de Gredos y uno tiene la sensación de perderse en un escenario salido de cualquier mapa del tesoro. La senda continúa con recovecos y curvas y, de repente, llegamos a Las Moradas de San Martín, una bodega ubicada junto al Pago de los Castillejos, a 870 metros de altura, en el lado madrileño de la Sierra de Gredos.

Es un pago único en el que conviven plantaciones de vides jóvenes y viejas y cuya tradición vitícola está documentada desde el siglo XII, en el cercano Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias levantado por entonces en Pelayos de la Presa. Allí, los monjes cistercienses ya elaboraban vino. El cielo que aquellos religiosos pudieron observar sería muy parecido al que hoy vemos y que sirve para una de las experiencias de la bodega: Cata bajo las estrellas. Todo comienza al atardecer, alejados de la contaminación lumínica de la ciudad, con un paseo con los bodegueros por este paraje único donde las viñas de Garnacha y Albillo real están rodeadas de pinares, encinas, enebros jaras y plantas aromáticas silvestres. Aprenderemos cómo ese entorno influye y determina la calidad de las uvas, y muchas curiosidades sobre la tradición vitivinícola de San Martín. Después, junto a la bodega, se realiza una observación del cielo nocturno, interpretada por los profesionales de Astroafición. Y, por último, se catan algunos de los vinos de la bodega, con un pequeño aperitivo.

Finca Antigua. El Sol como protagonista

Atardecer sobre viñedos en Finca Antigua con luz dorada

Es La Mancha, pero una Mancha muy singular: altitud superior a 900 metros, pequeñas lomas y un extenso territorio de monte mediterráneo donde predominan las carrascas, los tomillos y los romeros, acompañados de un sinfín de otras plantas y arbustos y de una fauna igual de singular, donde encontramos especies como el lagarto ocelado, el lirón careto, liebres, perdices y decenas de mariposas y otros insectos.

Vista de la Finca Antigua con cielo colorido al atardecer

Ese es el entorno de Finca Antigua, una bodega ubicada en Los Hinojosos, en la provincia de Cuenca, construida con un diseño vanguardista en un promontorio desde el que se domina gran parte de las mil hectáreas que tiene el predio. Aunque sea una Mancha singular, como decíamos, el cielo vasto, inmenso, infinito de esta comarca está presente. Los cielos manchegos son inabarcables, colosales. Aquí tiene, además, una luz diferente que parece estimular los colores y todo es intenso, penetrante, vehemente.

La antigua quintería, la casa de labor de la finca, la Casona, sirve hoy de centro de visitantes y eventos. El patio empedrado y encalado (¡por supuesto!) acoge una experiencia sensorial única que tiene la puesta de sol sobre los viñedos como escenario. Es el Atardecer en Finca Antigua, una propuesta en la que se descubren diferentes vinos de la bodega maridados con una cuidada selección de platos y productos gastronómicos, en una velada con música en directo y en la que asistimos a uno de los atardeceres más emocionantes que podamos presenciar.

Rutas La Manchuela. Baños de luna

Personas observando el cielo estrellado en Alcala del Jucar
Observación astronómica en Alcalá del Júcar

Se oye el agua del río. Alejandro nos guía por senderos que se adentran en el cañón que el Júcar ha ido excavando a lo largo del tiempo y por otros que nos hacen contemplar ese paisaje desde la cima del desfiladero. Llevamos linternas porque la caminata tiene algo de especial: se realiza de noche, con la luna llena. Es una de las experiencias de astroturismo que propone Rutas La Manchuela, una empresa con la que descubrir de manera diferente la poco conocida comarca de La Manchuela, un territorio que se extiende por el sur de la provincia de Cuenca y el norte de la de Albacete.

En este caso estamos en esta última, en Alcalá del Júcar, en plena Ruta del Vino de La Manchuela. Aunque la luz de la luna llena atenúa el brillo de las estrellas, en los recorridos, el monitor Starlight explica lo que tenemos ante nuestros ojos: las características de la bóveda celeste, los nombres de las estrellas, las distintas constelaciones… Junto a estos Baños de luna también nos proponen otra experiencia, esta vez sin luna llena: Observación astronómica y taller de mecánica celeste. Aquí descubriremos el porqué y el cómo de los movimientos de los planetas alrededor del sol y después asistiremos a la observación e interpretación de uno de los cielos nocturnos más fabulosos de Castilla-La Mancha, en un destino Starlight.

 

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