Ubicado en pleno barrio de Chueca, Bombastic desembarca con un firme objetivo: alejarse del concepto del típico ‘restaurante de moda’ y convertirse simplemente en un restaurante donde comer ‘de lujo’ a un precio razonable. Para sus dueños, la propuesta culinaria de Bombastic está a otro nivel, gracias a la calidad de la materia prima.
Un local, tres conceptos
Bombastic reúne en un mismo local tres conceptos: una carta cañera según lo que te pida el cuerpo (sushi, arroz, mexicano, vegano, burguer, parrilla…), un estilo de vida sencillo y un ambiente ‘sano’ (Toxic people is not allowed). De hecho, este eslogan se convierte en el mayor reclamo del restaurante porque en Bombastic hay muchas caras conocidas pero el postureo hay que aparcarlo fuera.
El concepto de Bombastic surge de la necesidad de crear un lugar diferente, adaptado a las características del centro de Madrid, con una oferta gastronómica basada en los gustos de sus propios dueños y que te permite comer diferente todos los días de la semana en un mismo lugar (un día sushi, otro arroz, parrillada de verduras para el ecuador de la semana, unos buenos tacos para el finde…). En Bombastic espera el mejor sushi de Madrid con el sello Kabuki, arroces para perder la cabeza como el arroz de costillar de ternera, shiitake y alcachofa a la brasa o la mejor hamburguesa de la ciudad… En definitiva, una carta con precios comedidos.
Cuatro chefs acreditados
Al frente de los fogones se encuentra el chef ejecutivo Sergio Monterde (Sr. Ito y Asiako) que junto con Raúl Romero y los ex Kabukis Agustín Murata y David González preparan los platos más ardientes de todo Madrid: alcachofas a la brasa con shichimi fresco y papada ibérica, huevo a baja temperatura, ramen de foie, lomo bajo a la brasa con mantequilla Bombastic y mucho sushi.
El interiorismo del restaurante lo firma el estudio Takk Group, con sede en Madrid, México, Miami y Singapur. Predominan los colores neutros en tonos grises y negros en paredes y techos con tuberías a la vista. Un estilo industrial con un punto sofisticado que invita a sentarse a la mesa. Un gran mural correspondiente a las pinturas negras de Goya preside el comedor junto a un letrero de neón donde puede leerse la filosofía del restaurante: Toxic people is not allowed. El mural no está ahí puesto solo para la foto y en la planta baja se pueden descubrir otros secretos.
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