Cartel sobre la publicación de la solicitud de inscripción de la IGP Aceituna Manzanilla de Sevilla.
El Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) ha publicado la solicitud de inscripción de la Indicación Geográfica Protegida «Aceituna Manzanilla de Sevilla / Aceituna Manzanilla Sevillana», un hito en el camino hacia el reconocimiento europeo de una aceituna estrechamente vinculada a la historia, la cultura y la economía de su territorio. La publicación abre un periodo de oposición de tres meses, paso previo a la resolución del procedimiento de inscripción.
El Consejo Regulador de las IGP Aceitunas Manzanilla y Gordal de Sevilla ha expresado, en nombre de todos sus integrantes, su agradecimiento a la Junta de Andalucía y a los equipos que han acompañado la tramitación por su trabajo, colaboración y compromiso durante este recorrido. Su apoyo ha sido fundamental para avanzar en un proyecto colectivo que busca dar a las aceitunas sevillanas de verdeo una diferenciación acorde con su origen y sus características.
El camino comenzó en 2014, hace ya más de doce años, con la unión de una amplia representación del sector de la aceituna de mesa tradicional sevillana. Miles de agricultores, a través de sus cooperativas, representantes de las principales organizaciones agrarias, ayuntamientos, grupos de desarrollo rural de las comarcas sevillanas e industriales del sector se sumaron a una iniciativa compartida: defender un producto y una forma de producir que forman parte de la identidad de numerosos pueblos.
Desde entonces, los promotores han destinado más de 1,5 millones de euros a hacer posible estas figuras de calidad diferenciada. Según los datos del Consejo Regulador, aproximadamente el 80 % de esa inversión procede de los propios agricultores, mediante la participación de sus cooperativas. Un esfuerzo sostenido que demuestra la implicación del campo en la búsqueda de oportunidades para sus explotaciones y sus municipios.
La IGP representa una herramienta para identificar y revalorizar unas aceitunas cuyo valor va más allá de su variedad. Su vínculo con el territorio, la recolección manual mediante el tradicional sistema de ordeño y la elaboración al estilo sevillano conforman un patrimonio productivo transmitido entre generaciones.
El documento publicado en el DOUE recoge precisamente estos elementos para la Aceituna Manzanilla de Sevilla: la procedencia de la materia prima de la zona geográfica delimitada, la recogida a mano y un proceso tradicional de aderezo que incluye la fermentación láctica natural. También establece características de calidad y un sistema de identificación mediante contraetiquetas numeradas y controladas por el Consejo Regulador.
Esta diferenciación cobra especial importancia para los olivares tradicionales de mesa, que afrontan costes ligados a la recolección manual y compiten con otros modelos de cultivo y sistemas de recolección mecanizada con estructuras de costes diferentes. El objetivo es que el mercado reconozca los atributos del producto amparado y que ese reconocimiento contribuya a mejorar la rentabilidad de quienes lo producen y elaboran.
El Consejo Regulador advierte, además, de la presión que ejercen las aceitunas importadas cuando se comercializan con presentaciones o mensajes que pueden inducir a confusión sobre su verdadero origen. La entidad reclama que se eviten prácticas que trasladen al consumidor una procedencia española que no corresponde al lugar de cultivo del fruto y que perjudican a los productores locales.
En el caso de la Gordal Sevillana, el Consejo denuncia asimismo el uso de su nombre para identificar aceitunas de gran calibre de otras variedades y procedencias, como las Halkidiki griegas o las Azizi egipcias. A juicio de la entidad, estas prácticas aprovechan la reputación internacional de la aceituna sevillana y dificultan que el consumidor distinga entre productos con identidades y características diferentes.
Para el Consejo, el tamaño de una aceituna no basta para identificarla como Gordal Sevillana. Defender su nombre y su autenticidad es también defender el trabajo de quienes han construido su prestigio y el derecho del consumidor a elegir con información clara y veraz.
El avance de la Manzanilla de Sevilla en su tramitación europea refuerza un proyecto con una dimensión económica, social y territorial. La diferenciación por origen puede contribuir a retener valor en las zonas productoras, sostener empleo agrario e industrial y favorecer la continuidad de las explotaciones y el relevo generacional.
La conservación de estos olivares también está vinculada al mantenimiento del paisaje, los conocimientos tradicionales y la actividad de las comunidades rurales. Mejorar su viabilidad económica resulta esencial para que ese patrimonio siga teniendo futuro.
El Consejo Regulador anima a todos los agricultores, cooperativas e industrias que cumplan los requisitos de los respectivos pliegos de condiciones a inscribirse y formar parte de este proyecto colectivo. Sumar nuevos operadores permitirá ampliar la presencia de las aceitunas certificadas y fortalecer su reconocimiento en el mercado. El propósito compartido es seguir dando oportunidades a los olivares tradicionales de mesa, mejorar su rentabilidad y conseguir que el valor del origen, la calidad y el saber hacer sevillano se traduzca en futuro para sus pueblos.
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