Durante la sesión, el cantante ha ofrecido su imagen más personal e íntima combinándola con su faceta profesional. Por ello, el escenario elegido para las instantáneas ha sido un estudio de música, lugar en el que, sin duda, Manuel Carrasco se siente más a gusto y seguro de sí mismo. Así, acompañado de un piano y de una guitarra, el cantante español nos ha ofrecido su cara más amable, cercana y personal en unas imágenes cargadas de magnetismo.
Durante la sesión, además de por los instrumentos, el cantante estuvo acompañado por unas fresas, una fruta a la que se siente muy unido, no sólo por su sabor, sino porque comparte sus orígenes con la cuna de la fresa europea, Huelva, y porque su infancia ha estado estrechamente ligada a esta fruta. “He crecido rodeado de fresas y, concretamente mi madre, trabajaba en su recolección”, ha desvelado el cantante. Por todo ello y porque las fresas no faltan en su dieta, también han estado muy presentes en esta sesión fotográfica.
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