Por Roberto Quiñones
No sé en qué momento se revolucionó el sector, pero el caso es que en la categoría de snacks y más concretamente en la de patatas chips ha habido una auténtica transformación estética en los últimos años. Algo empezó a moverse cuando Vicente Vidal puso en el mercado su línea más gourmet: Marinas. El sector comenzó una senda de cambio hacia la creatividad que, años más tarde, ha desembocado en una auténtica explosión de diseños muy chulos -algunos muy locos- que han conquistado a los consumidores, especialmente al segmento de los millenials.
La cosa ha sucedido desde diferentes perspectivas y argumentos. Unos siendo exageradamente inmovilistas como Bonilla, que tras su aparición en la película coreana Parásitos (mayo de 2019) se convirtió en un auténtico e inesperado icono de los snacks. Otros poniendo en valor localismos como la marca murciana Pijo para encontrar una historia y unirla a una estética muy particular y construir así una genuina «familia» de productos.
El caso es que no deja de ser de lo más sorprendente que pequeñas marcas locales -algunas de nuevo cuño- han emergido de la nada y se han convertido en mainstream en tiempo récord. Y para ilustrarlo, traigo estos ejemplos. Como siempre digo: no están todos los que son, aunque sí son todos los que están.
Somos polvo de estrellas reflexionando sobre estrellas. Carl Sagan sintetizó en una poética frase lo…
La consolidada trattoria italiana (con dos sedes madrileñas, en la calle Fernando VI y en…
A partir del 21 de septiembre, el restaurante madrileño L´Albufera rendirá homenaje a su chef…
Nueve restaurantes de Madrid (De la Riva, El Mesón de Doña Filo, La Barra de…
El Tribunal Supremo reconoce el derecho de las Indicaciones Geográficas a reclamar indemnizaciones por el…
La cuarta edición de Auténtica convertirá Sevilla, los próximos días 14 y 15 de septiembre,…